Y a ti misma una espada te atravesará el alma, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.
Al anciano Simeón, Dios le había prometido que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor y movido por el Espíritu Santo fue al templo.
María haz que nosotros, hoy que hemos venido también a saludarte, veamos en la Sagradas Imágenes que están expuestas en este templo, el sufrimiento que ya viera el anciano.
Tu hijo bajo el Cáliz de su sufrimiento, rodeado de sus amigos, pero dejado solo ante el sueño de los demás… Traicionado por uno de los suyos y Prendido, Juzgado, Flagelado, Coronado de espinas y Sentenciado.
¿Siete Dolores?, ¿Cuántos Dolores? ¿Cuántos seguimos haciéndote?
En estas sagradas imágenes, vemos el rostro de la misericordia de Dios Padre y debemos acogernos a la invitación renovada de convertirnos al amor y al perdón.
¡Que esta experiencia espiritual nos acompañe a lo largo de todo el Año Santo y que el Jubileo de la Misericordia sea para todos un tiempo fuerte del espíritu, tiempo de reconciliación con Dios y con los hermanos!
Todos nosotros tenemos necesidad de reconciliarnos, todos
Todos tenemos alguna cosa con un hermano, en familia, con un amigo… Y éste es el tiempo de la reconciliación, para hacer las paces''.
Stma. Virgen del Primer Dolor, hace 12 años, te suplicaba por todos los componentes de esta Agrupación, por todos los presentes y por los ausentes, para que en nuestros corazones brillara tu amor, tu fidelidad, tu humildad y tu aceptación, para que fuéramos fieles y dignos hijos de tu devoción y que no fuéramos tentados por el mal para ofender a nuestros hermanos, para aceptarlos como tu en el mismo momento que dijiste “hágase en mi según tu palabra”.
Hoy nuevamente vengo a pedirte tu Misericordia, especialmente por los enfermos.
Que así sea.